NO ES NECESARIO REFORMAR LA CONSTITUCIÓN PARA APROBAR EL MATRIMONIO IGUALITARIO

Por medio de la presente, el autor postula que no es necesaria una reforma constitucional para incluir el Matrimonio Igualitario en nuestro ordenamiento jurídico, ya que la probable modificación que afectaría el artículo 234 del Código Civil, no contraviene la Constitución.

¿Qué modificaciones legales se necesitaría para aprobar el Matrimonio Igualitario?

El tronco fundamental que se opone al Matrimonio Igualitario es el artículo 234 del Código Civil, el cual tiene rango de ley, mediante el cual se establece que: “El matrimonio es la unión voluntariamente concertada por un varón y una mujer legalmente aptos para ella y formalizada con sujeción a las disposiciones de este Código, a fin de hacer vida común. El marido y la mujer tienen en el hogar autoridad, consideraciones, derechos, deberes y responsabilidades iguales.” (Resaltado nuestro).

Es por ello que, una modificación al citado artículo devendría en el siguiente: “El matrimonio es la unión voluntariamente concertada por dos personas legalmente aptos para ella y formalizada con sujeción a las disposiciones de este Código, a fin de hacer vida común. Las cuales tienen en el hogar autoridad, consideraciones, derechos, deberes y responsabilidades iguales.” (Resaltado nuestro). Y con ello toda norma legal que se oponga al supuesto modificado artículo se tornaría ilegal.

La modificación al artículo 234 del Código Civil, ¿contravendría la Constitución?

Se han visto comentarios en los cuales se enuncia que una supuesta modificación al artículo 234 del Código Civil como se ha expresado en el párrafo anterior (cambiar de “varón y mujer” a “dos personas”) vulneraría la Constitución.

Se analizan los dos artículos que supuestamente se transgredirían, los cuales son los artículos 4 y 5 de la Carta Magna.

  • Analizando el artículo 4

Artículo 4°.- La comunidad y el Estado protegen especialmente al niño, al adolescente, a la madre y al anciano en situación de abandono. También protegen a la familia y promueven el matrimonio.

Reconocen a estos últimos como institutos naturales y fundamentales de la sociedad. La forma del matrimonio y las causas de separación y de disolución son reguladas por la ley.

El Matrimonio Igualitario no regula besos.

Sobre el primer párrafo, se debe tener en cuenta que de ninguna manera se estaría afectando a terceras personas con la admisión del Matrimonio Igualitario en nuestro ordenamiento jurídico. Recuérdese que las relaciones homoparentales son legales en nuestro país, la homosexualidad no es ninguna falta ni mucho menos un delito; por ende, una pareja homosexual tiene tanto derecho de andar de la mano como una heterosexual, ningún establecimiento puede prohibir la entrada a personas debido a su orientación sexual. En conclusión, es importante saber que el Matrimonio Igualitario no regula besos, abrazos ni otras formas de manifestación amor, todo ello es legal ahora (aun si no se aprobase el Matrimonio Igualitario); lo que se van a regular son relaciones jurídicas entre dos personas.

El Matrimonio como instituto natural de la sociedad

El reconocimiento del Matrimonio como un instituto natural de la sociedad, equivale, como señala Enrique Bernales Ballesteros, a colocarlos como precedentes en orden de prioridad y existencia real a la ley: no son constituidos en ella, sino que existen desde antes de la ley; esta solo los reconoce. (Ballesteros, 1999)

Es así, que su reconocimiento como natural, equivale a decir que el Matrimonio existió antes que la sociedad se haya organizado mediante a leyes, es por ello que las normas (tal como las conocemos ahora) no lo crearon.

Es errado, por lo tanto, sostener una postura naturalista que señale que el matrimonio existió antes del hombre, pues más bien, el matrimonio no es natural desde ese sentido, sino más bien cultural. De allí radica la importancia de la polisemia de sentidos.

Ahora bien, sería falaz argumentar que como el matrimonio existió antes que la Ley (por ende, se dice que es natural), siendo que la forma del matrimonio era sobre la base de la heterosexualidad, debe permanecer así en el transcurso del tiempo. Ello es falaz, porque toda institución creada por el hombre es cambiante, porque el Derecho debe regular realidades y no someterse al pasado. Siempre y cuando no haya argumentación válida en contrario.

Por ejemplo, la familia también es considerada como un instituto natural (de la misma forma, porque existió antes de la Ley), pero como producto cultural, es innegable que la familia ha presentado muchas modificaciones. Por lo cual, es falaz argumentar que la única familia natural es aquella compuesta por padres casados e hijos; ya que incluso, anteriormente existían otro tipo de familias[1] e incluso actualmente en otros lugares del mundo existen diferentes tipos de familias.[2] Sin ir muy lejos, el Tribunal Constitucional ha señalado que se reconocen como familias tan válidas como las tradicionales a las monoparentales, reconstituidas, etc.

Las formas del matrimonio están reguladas por ley

Por último, no hay mucho por decir sobre esta parte del artículo constitucional, pues precisamente lo que se pretende es modificar la regulación por ley.

Sería absurdo argumentar que no se puede modificar el Código Civil en la parte que dice “el matrimonio es la unión entre hombre y mujer…” porque va en contra del Código Civil que dice “el matrimonio es la unión entre hombre y mujer…”.

  • Analizando el artículo 5

Artículo 5°.- La unión estable de un varón y una mujer, libres de impedimento matrimonial, que forman un hogar de hecho, da lugar a una comunidad de bienes sujeta al régimen de la sociedad de gananciales en cuanto sea aplicable.

¿Este artículo habla del matrimonio?

No, más bien este artículo (que repite la disposición del art. 9 de la Constitución de 1979) regula la UNIÓN DE HECHO.

¿Qué es la Unión de Hecho?

Como señala el artículo, es la unión estable de un varón y una mujer, libres de impedimento matrimonial, que forman un hogar de hecho. Esta figura apareció en la anterior Constitución para atender la realidad concreta de nuestro país y para no dejar en desamparo a las personas.

Por lo que, en primer lugar, no podría enunciarse este artículo para ir en contra del Matrimonio Igualitario, porque este artículo no regula el matrimonio, sino la unión de hecho y no se podría aplicarse por analogía para reducir o anular derechos, ello en concordancia con el principio pro homine.

¿Ello quiere decir que para que se reconozca la unión de hecho entre personas del mismo sexo, sí se tendría que modificar la Constitución?

En ese caso, sí, porque claramente la Constitución señala que por la Unión de Hecho se reconoce a una pareja compuesta por un hombre y una mujer. Pero no sucede lo mismo con el matrimonio, porque la Constitución permite a la Ley (Código Civil) que lo regule.

[1] En Roma Antigua; el pater familiae era considerado el jefe de hogar, quien estaba a cargo de sus hijos, los hijos de sus hijos, las esposas de estos y su propia esposa, que era considerada como un hijo más.

[2] Cabe mencionar que en el Tíbet se practica la poliandria.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Create a website or blog at WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: